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Economía

El esprint del ecosistema de startups español conquista a la inversión global

La efervescencia tecnológica surgida tras la crisis de 2008 propició el nacimiento de cientos de negocios digitales dispuestos a revolucionar la economía a base de disrupción, aunque por aquel entonces, cuando apenas se usaban anglicismos para definir a estas compañías emergentes innovadoras, el sector se encontraba todavía en fase de desarrollo y lo habitual era moverse en la escasez financiera. En la última década, sin embargo, el ecosistema de startups español ha dado un salto de gigante, multiplicando por veinte su valor, hasta llegar a los 83.000 millones de euros en el presente ejercicio, el equivalente al 14% de la cotización de las empresas del Ibex-35, según revela un reciente informe de la consultora PwC. España ha quemado etapas muy rápido y hoy suma 11.100 firmas de este tipo, que emplean a 140.000 personas, lo que nos sitúa como la cuarta potencia europea en número de startups, solo por detrás de Reino Unido, Francia y Alemania. Los inversores internacionales, además, han identificado España como una geografía prioritaria, fuente de posibles casos de éxito, y algunos de los fondos más reconocidos del mundo ya apuestan por nuestro país.

Las cifras demuestran el gran momento que atraviesa el mercado nacional. El 2021 fue un año récord, con 4.294 millones de euros, la mejor cifra de la serie histórica, que casi cuadruplicó lo captado en 2020 y representó un aumento interanual del 287,9%, por encima de lo acontecido en el resto de Europa, donde el volumen de inversión creció un 200%, tal y como recoge el ‘Informe anual de tendencias de inversión en España 2021’ de la Fundación Innovación Bankinter. En ese esprint tuvo mucho que ver el crecimiento de la inversión extranjera: los fondos foráneos invirtieron 2.170 millones de euros en las startups patrias en 2021, un 335% más que el año anterior, lo que certifica la madurez de las empresas emergentes de nuestro país.

«El ecosistema cada vez es más sólido, con startups que tienen modelos de negocio claros desde el principio y que se crean con vocación internacional», afirma Carlos Mateo, presidente de la Asociación Española de Startups. La evolución ha sido espectacular, coinciden las fuentes consultadas. «Goza de buena salud y está madurando significativamente. Se ha notado una mejora relevante en la profesionalización de los equipos gestores y los emprendedores tienen más claro cómo utilizar los recursos económicos y de talento a su disposición», apoya Nacho Ormeño, cofundador y CEO de StartupXplore.

Los expertos acostumbrados a moverse en este sector hablan de un cambio de 180 grados. Juan José Güemes, presidente del Centro de Emprendimiento e Innovación y Vicepresidente Económico de IE University, institución que co-organiza el South Summit, cuenta que en la primera edición, celebrada en 2012, tuvieron que hacer un enorme esfuerzo para reunir a los inversores españoles y, sobre todo, a los de otras geografías. «Lo único que se conocía de nuestro país era la catástrofe económica y las startups apenas tenían visibilidad, pero los inversores extranjeros que vinieron, repitieron los siguientes años. En la actualidad, España está empezando a ocupar el lugar que le corresponde en el contexto europeo», dice.

Las startups conforman una pieza esencial para construir una economía resiliente y responder a las demandas de una sociedad en continua transformación, lo que ha hecho que las grandes corporaciones pongan sus ojos en ellas. «Una parte importante de su innovación viene de capturar lo que ocurre en el mundo de las startups», comenta Güemes, que pone como ejemplo a Telefónica y su división Wayra. «Otras también colaboran desde hace años con startups, bien porque les abren sus puertas brindándoles la posibilidad de convertirse en proveedores, bien porque les ayudan a probar el concepto… Corporaciones como Ferrovial, Repsol o Iberdrola han tenido y tienen una contribución importante al desarrollo del ecosistema y al mismo tiempo se benefician de su crecimiento», explica. Una simbiosis con la que todas las partes ganan.

Empresas unicornio
Por si fuera poco, nuestro país ha pisado el acelerador y ya cuenta con un buen puñado de empresas que han entrado en el selecto club de los unicornios, es decir, que han alcanzado una valoración de 1.000 millones de dólares sin cotizar en bolsa. eDreams, Glovo, Cabify, Idealista, Flywire, Wallbox o Jobandtalent son algunas de las que forman parte del ‘censo’.

De acuerdo a los datos que maneja el fondo de inversión Atomico, doce firmas con sello español han volado al territorio de los unicornios, lo que nos convierte en el lugar donde más startups de este tipo han surgido últimamente del sur de Europa y el séptimo del continente. «Son casos de éxito que sirven como referentes y ayudan a que las startups españolas estén llamando la atención de los inversores extranjeros», asegura Mateo. El informe de la Fundación Innovación Bankinter destaca, además, que si tradicionalmente solo participaban en rondas en fases maduras y megarrondas, durante 2021 han comenzado a invertir antes, siendo más habitual ver fondos europeos y norteamericanos participando en operaciones en Serie A o incluso Semilla. «La lectura es muy positiva. Significa que empiezan a creer más en el talento en vez de en una empresa consolidada como tal. Cuando invierten en etapas tardías, el riesgo es mucho menor, mientras que en fases tempranas, están dispuestos a asumir más riesgo, señal de que confían en el ecosistema español. Es una tendencia que seguirá al alza», cree Hugo Arévalo, emprendedor e inversor en serie de algunas de las startups más destacadas de España, además de cofundador y presidente ejecutivo de ThePower Business School.

Varios son los ingredientes que explican que las startups de nuestro país tengan un buen cartel entre los inversores foráneos. Miguel Kindelán, responsable de GP Bullhound en España, banco global de inversión experto en tecnología, explica que hay mucho talento local y capacidad para atraer profesionales de fuera, sobre todo a Madrid, Barcelona o Málaga. «Y el hecho de que esté despegando este ecosistema hace que los proyectos sean muy interesantes porque puedes aportar mucho, ayudarles a seguir creciendo, internacionalizarse…», añade. GP Bullhound ha invertido hasta la fecha en once startups españolas. «Los proyectos son cada vez más profesionales y con más impacto. En su día los modelos que salían aquí eran copias de modelos extranjeros que habían funcionado. Ahora vemos ideas únicas que se pueden convertir en líderes de algún segmento», destaca.

El avance que han tenido las startups españolas se plasma también en la existencia de una generación de emprendedores que han creado compañías, las han vendido y han vuelto a invertir. «Se han convertido en mentores de la segunda generación, un proceso que hace que se retroalimente el sistema y que el tejido de startups que viene a continuación sea más grande y exitoso porque se puede beneficiar de la experiencia de los que vinieron antes», indica Kindelán, que señala que el interés extranjero en las startups españolas responde asimismo a que los fondos nacionales suelen invertir en empresas en la fase ‘early-stage’: «Cuando quieren levantar capital en series avanzadas tienen que acudir a fondos internacionales. Hay una oportunidad que no está localmente cubierta por casi nadie».

Nivel formativo
Pero hay más motivos que han abierto el apetito de la inversión internacional por España. Ben Marrel, cofundador y CEO del fondo francés Breega, que ha invertido en cinco startups españolas, apunta que unos años atrás había poca convicción de que pudieran surgir unicornios fuera de Estados Unidos y China. «El ecosistema europeo en general demostró que sí era posible, incluso en países pequeños como Estonia, y eso abre oportunidades en regiones distintas», rememora Marrel, que es la sexta vez que participa en el South Summit, así que comprende a la perfección la evolución del ecosistema de startups español. «Hay bastantes emprendedores que han pasado tiempo en EE.UU., bien sea en Silicon Valley o en Nueva York, por lo que conocen bien la cultura startup. Además, España tiene un nivel de educación muy alto gracias a sus ingenierías y a que cuenta con los dos MBA más poderosos del mundo», pone en valor.

El consejero delegado de este fondo de capital riesgo considera que también juega a favor de nuestras empresas el que puedan atacar tanto el mercado latinoamericano como el sur de Europa. «Ese potencial de desarrollarse en otras regiones del mundo le da una ventaja muy fuerte que Francia, por ejemplo, no tiene», abunda.

El emprendedor e inversor Hugo Arévalo añade que las valoraciones en España son más bajas que en Francia, Alemania o Reino Unido porque nuestro país tiene un PIB inferior, menor densidad de población y menor fuerza de compra: «Se encuentran empresas de muy buena calidad con mejores valoraciones, es otra de las razones por las que se ha abierto el apetito». Por su parte, Nacho Ormeño, de StartupXplore, menciona la eficiencia en costes respecto a países como Reino Unido o EE.UU, que permite que con menos necesidades de financiación se hagan más cosas.

Tareas pendientes
A pesar de la etapa dulce que vive el ecosistema, quedan escollos que vencer para allanar el camino a la inversión extranjera. La excesiva burocracia es una de las quejas recurrentes. «Es un desastre. En Francia, Reino Unido o EE.UU. se hace un acuerdo con DocuSign y ya. Aquí hay que pasar por el notario en varias ocasiones, los papeles tienen que ser apostillados…», lamenta Ben Marrel, del fondo Breega.

La fiscalidad que cobra nuestro país a las ‘stocks options’ es otro problema. «Tiene uno de los peores esquemas tributarios del mundo, si no el peor, y esto hace que haya que buscar rodeos para hacer participar a los empleados de los beneficios de las startups sin que suponga para ellos una carga tributaria inabordable en el momento de entregar las opciones», detalla Juan José Güemes, de IE University, que defiende la necesidad de revisar las políticas de apoyo a las empresas: «A nivel de la UE y España se dirigen a las pymes y, aunque haya una cierta coincidencia, las que crean empleo son las empresas jóvenes, sobre todo las startups».

Desde la Asociación Española de Startups, su presidente, Carlos Mateo, piensa que «necesitamos políticas públicas y una regulación que, en lugar de poner palos en las ruedas a los emprendedores y la innovación, dé facilidades». La cuota de autónomos en España, por ejemplo, «hace que solo muy pocos puedan emprender y deja fuera a dinamizadores del cambio como los estudiantes o colectivos en riesgo de exclusión», recuerda Mateo, que llama a fijarse en las medidas de Reino Unido. «Los primeros 50.000 euros que facturas van sin IVA y están dando incentivos fiscales tanto a personas como a empresas que apuesten por este sector», comenta Mateo.

En teoría, la Ley de Startups debería abordar estas asignaturas pendientes, pero aún está pendiente de su tramitación parlamentaria. Y cuanto más tiempo pasa, más dinero se pierde y más proyectos sufren las consecuencias. En el sector celebran que se haya dado el paso, aunque temen que la norma se quede corta. «Es muy positiva y resuelve algunos de los problemas, pero echamos en falta un poco más de ambición. Habrá que ver cuál es el texto final que se aprueba en el Congreso, pero no nos gustaría quedarnos a medio gas», dicen desde la patronal. El emprendedor en serie Hugo Arévalo se muestra tajante: «Es un quiero y no puedo». El margen de mejora es amplio, pero el ecosistema nacional ha despegado como un cohete y cada vez vuela más alto.

Los servicios a empresas, en ebullición
El sector que más inversión atrajo el año pasado fue ‘business and productivity’ (compañías enfocadas en prestar servicios a otras, muy a menudo mediante productos SaaS), con 795 millones de euros y 40 operaciones, entre las que destacaron las protagonizadas por JobandTalent, que cerró tres rondas por valor de 633 millones. Le siguió el vertical de ‘real estate & proptech’, que captó 689 millones. El podio lo completó movilidad y logística, con 562 millones. Los que más crecieron porcentualmente respecto a 2020 fueron ‘real estate & proptech’ (+4.058%), ‘software’ (+1.427%) y ‘business & productivity’ (+599%), según la Fundación Innovación Bankinter.

Este artículo ha sido publicado originalmente en este sitio.

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